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225 mil pesos por jugar a “la play” en el trabajo

noviembre 30, 2009

La Sala IV de la Cámara Nacional del Trabajo, condenó a una concesionaria de automóviles a indemnizar con un total de 225.681,45 pesos, a un ex empleado que había sido despedido debido a que, en horas de trabajo se encontraba jugando con la consola de videojuegos “Play Station”.
El mismo empleado, diez meses antes, había sido sancionado con un “apercibimiento” por jugar a las cartas en horario laboral. La empresa en ése momento, había advertido al empleado que en caso de volver a incurrir en una falta similar, iba a ser suspendido sin goce de sueldo. A pesar de esto, la empleadora, al encontrarlo con los videojuegos, decidió directamente dar fin a la relación laboral por “justa causa”.
El trabajador, considerando arbitraria su cesantía, inició las acciones legales contra su empleador por “despido sin causa”.
El Juez, hizo lugar a la demanda condenando a la empresa a pagar una indemnización por despido incausado.
La concesionaria, decidió apelar la sentencia, pero la Cámara confirmó el fallo del iudex a quo.
Los Jueces del Tribunal, consideraron que “el hecho de realizar una actividad lúdica en horario de trabajo, importó ciertamente un incumplimiento contractual susceptible de un correctivo disciplinario, pero no revistió entidad suficiente como para justificar la ruptura del vínculo, en tanto que de la prueba rendida no se desprende que en el salón hubiese habido clientes que no fueran atendidos por los vendedores, o que hubiesen manifestado alguna queja por algún motivo, o que el incumplimiento hubiese causado algún perjuicio concreto a la empleadora”, además de que “ante un incumplimiento similar (jugar a las cartas en horario laboral) cometida por el actor diez meses antes, la empleadora sólo aplicó una sanción leve (apercibimiento) y aclaró que, en caso de reiterar ese u otro tipo de faltas, sería objeto de una suspensión, por lo que resulta excesivo haber disuelto el vínculo laboral unilateralmente por parte de la patronal”.
La aplicación de las sanciones, debe adecuarse a criterios racionales, evitando pasar bruscamente de la indulgencia al rigor, de la benignidad a la exigencia estricta, lo que hace necesaria a veces, una progresión en las sanciones.
En base a la rigurosidad de la decisión de la parte empleadora, a la falta de razonabilidad y graduación de la sanción impuesta al trabajador, la justicia decidió indemnizar a éste último, por considerar el despido como “sin justa causa”.

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