Inicio > Derecho de Familia > La concubina como acreedora en el proceso sucesorio

La concubina como acreedora en el proceso sucesorio

noviembre 30, 2009

El concubinato es la unión de un hombre y una mujer, que sin estar unidos en matrimonio, mantienen una comunidad de cohabitación, vida y lecho profiriéndose el trato de cónyuges en forma pública.
El concubinato, a diferencia del matrimonio (Ley Nº 23.515), no tiene una regulación específica, es por ello que el vacío legal es llenado por la jurisprudencia y la opinión de los doctrinarios.
Es así como se le han reconocido ciertos derechos a los concubinos, como los previsionales (derecho a la pensión), derecho a cobrar los gastos de asistencia y funeral, entre otros.
No podemos considerar a los concubinos como sucesores legítimos, como si lo son los esposos entre sí, pero éstos pueden heredar si son llamados a la herencia por voluntad de su conviviente, mediante un testamento, una donación o un legado, siempre que no se afecte la legítima de los sucesores.
Para abrir un proceso sucesorio, es necesario probar la legitimación invocada por el interesado en que dicho juicio se realice, ya sea porque el mismo es un heredero o un tercero interesado, como por ejemplo un acreedor del causante (Art. Nº 724 del Código Procesal Civil y Comercial de la Provincia de Buenos Aires – Texto Ley 11.511).
Además, debido a que los concubinos no tienen el carácter de “cónyuges legales”, carecen de vocación hereditaria para proceder a iniciar el proceso sucesorio “per se”.
Tanto el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial Nº 5 del Departamento Judicial de Quilmes como la Sala II de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial, en uno de sus fallos establecieron que “la posesión de estado no puede ser invocada por los esposos ni por terceros como prueba suficiente cuando se tratare de establecer el estado de casados o de reclamar los efectos civiles del matrimonio” y que “los concubinos carecen de vocación hereditaria para gestionar per se la apertura del sucesorio, por no haber sido receptada la misma por la ley que organiza el sistema de llamamientos hereditarios”.
A pesar de esto, la misma Sala II de Apelaciones del Departamento Judicial Quilmes, reconoce una alternativa para que los concubinos puedan abrir el sucesorio de su conviviente, siempre que se invoque y acredite el carácter de “acreedor del causante”, para de ésta forma poder concurrir como un “tercero interesado”.
El concubinato no genera vocación hereditaria, pero mediante ésta opción, el concubino “supérstite” puede reclamar los derechos que le corresponden como compañero de vida del difunto, a pesar de que nunca hayan celebrado matrimonio.

Categorías:Derecho de Familia Etiquetas:
A %d blogueros les gusta esto: